Nueve Claves para un Liderazgo Eficaz



Para desarrollar la consciencia, presentamos un modelo de nueve claves. Cada una refleja un aspecto que debe trabajar el líder en función de su estilo de personalidad.


El modelo de personalidad utilizado es el Eneagrama, una potente herramienta de autoconocimiento que describe las emociones básicas de cada estilo de personalidad o eneatipo, las creencias que condicionan la percepción de la realidad y los comportamientos emocionalmente reactivos de cada uno, cuando un estímulo despierta su miedo básico.


Los hábitos emocionales, mentales y conductuales de cada estilo de personalidad determinan la forma de liderar y afectan no solo al desempeño del rol, sino también al rendimiento de los equipos.


Nueve claves para un liderazgo eficaz


  1. Lidia con la soledad: El líder está rodeado de personas que materializan su visión, que reciben el impacto de sus decisiones. Puede hacer más o menos partícipe a su equipo, pero es responsable de las decisiones que toma, sin condicionamientos, sin corresponsabilizar al equipo, comprendiendo la soledad del poder. Un líder debe autogestionarse, porque su rol implica contener al equipo, no contaminarlo con sus ansiedades. Debe buscar el respeto, no el cariño, porque si no, no será objetivo ni independiente.

  2. Integra la diversidad: En la diversidad está la riqueza, por ello un líder debe rodearse de personas diferentes con talentos complementarios. Rodearse de personas parecidas a uno mismo es más cómodo y más fácil. Sin embargo, integrar a lo diferente implica flexibilidad de pensamiento y de comportamiento, porque no hay que tratar a los demás como nos gusta que nos traten, sino como ellos necesitan.

  3. Desarrolla a tus colaboradores: Un líder es un desarrollador de personas; debe enseñar al equipo, desafiarles a salir de la zona de confort, mantenerlos en un estado de tensión creativa que les estimule a dar lo mejor de sí mismos. En consecuencia, debe tratar a las personas por lo que pueden y deben llegar a ser, no por lo que son, valorando que cada uno necesita un tiempo y un proceso de maduración.

  4. Entusiasma e ilusiona: La mejor forma para tener un equipo motivado y comprometido radica en convertirse en un líder resonante, que es quien promueve un estado de ánimo positivo y cooperativo en el equipo. Cuando el líder encauza sus propias emociones en una dirección positiva, moviliza lo mejor de las personas, provocando el efecto positivo de la resonancia.

  5. Reconoce los logros de tu equipo: Las personas nos movemos por la búsqueda del placer o por la evitación del dolor. Motiva más repetir aquello por lo que seremos reconocidos positivamente que evitar aquello por lo que seremos reprendidos. El líder debe ser generoso en alabanzas sinceras, resaltando lo que, aunque no haya sido exitoso, ha significado un avance para la persona. Así, le anima a continuar, le estimula a esforzarse y favorece el compromiso.

  6. Acompaña en el terreno: No basta con saber, para conseguir resultados hay que saber hacer. Por eso al colaborador hay que acompañarlo en el desempeño de su labor, para detectar qué sabe hacer y qué necesita aprender. Visualizando el proceso, se puede detectar dónde falla y sugerir los ajustes necesarios. Las personas tenemos distintos estilos de aprendizaje y el líder tiene que acompañar en el terreno a su equipo, para comprobar cómo aprenden y enseñarles para que lo logren.

  7. Zambúllete en la toma de decisiones: Un líder debe tomar decisiones o empoderar a su equipo para que las tome, lo cual es en sí mismo una decisión. Lo que no puede hacer es retrasar la toma de decisiones por miedo a equivocarse o compartir todas las decisiones con el equipo con el objetivo emocional de sociabilizar la responsabilidad. El liderazgo implica asumir la responsabilidad de tomar decisiones en el momento oportuno y correr riesgos; a veces es peor una decisión acertada extemporánea que una mala decisión tomada a tiempo.

  8. Gestiona el cambio:Es el capitán del barco el que tiene que dar el viraje, no la tripulación. El líder debe promover el cambio y gestionarlo. Esto implica reconocer la necesidad de cambio, visualizar la dirección, aceptar las resistencias emocionales y promover las acciones oportunas, dando ejemplo en cada una de las etapas. No se trata de cambiar por cambiar, pero sí de garantizar la continuidad, ya que un sistema que se estanca, muere, por lo que el líder debe promover el cambio a todos los niveles: personal, profesional y organizativo.

  9. Organízate y da ejemplo: Una de las funciones del liderazgo es organizar al equipo, pero resulta difícil hacerlo si el líder no sabe organizarse a sí mismo. Las personas en general aprenden por imitación, por tanto, la mejor manera de tener un equipo que trabaje de forma organizada es que el líder de ejemplo de ello. Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago, no resulta eficaz, por lo que es necesario dar antes que pedir, dar ejemplo para que el equipo imite, después de todo para ello existen las neuronas espejo.

Por Observatorio RRHH de Chile

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