© 2017 / Magistra / Derechos Reservados

Cómo aprender a influir en vez de insistir



“Influir significa buscar alternativas y escenarios donde ganemos todos”,


Los expertos en coaching e inteligencia emocional han trazado una división clara y han subrayado que el líder debe desarrollar la capacidad de influir a las personas que están a su alrededor, una capacidad que puede manifestarse de manera innata pero que también –sobre todo– exige formación.


En esa línea, los expertos aprovechan de instalar la idea en los participantes, que creer en uno mismo es la clave de la evolución del ser humano, y es fundamental para el desarrollo de cualquier actividad. Al ocuparnos de descubrir qué somos y cómo somos, estamos fortaleciendo la confianza en nosotros mismos y desarrollando nuestro potencial como líderes influyentes, de modo que al tomar conciencia propia logramos dar lo mejor de nosotros y accedemos recibir lo mejor de los demás.


Una de las prácticas peligrosas en la que suelen incurrir muchos líderes: delegar en exceso, pedir una tarea y no hacer seguimiento posterior. El liderazgo también significa asumir la responsabilidad asignada hasta las últimas consecuencias, aunque dicho seguimiento suponga un sobreesfuerzo en apariencia innecesario.

Otras de las claves de su taller es la separación conceptual trazada entre la capacidad de influir y la de insistir:

Cuando influyo estoy usando la inteligencia emocional, pero cuando insisto estoy empleando la mente racional, lo cual supone un mayor desgaste para todas las partes. Es decir, la influencia trabaja de manera más orgánica sobre las personas que están en contacto con el líder. Influir significa no tener que repetir las cosas decenas de veces porque el mensaje ha calado de manera fluida, absolutamente convincente.

Asimismo, el taller sirve para conocer las cinco capacidades de la inteligencia emocional, resumidas en los siguientes puntos:

Estas capacidades pasan por conocer las emociones y sentimientos propios, reconocerlos, manejarlos, descubrir la propia motivación y gestionar las relaciones interpersonales.

La capacidad potente y absolutamente ineludible de un líder es:

Conocerse bien a uno mismo. Saber quiénes somos y qué queremos para dirigir nuestras energías en esa dirección.

Su consejo final es el  autoconocimiento a fin de ganar en su capacidad de influencia sobre las personas que trabajan a su alrededor. Sin ese conocimiento propio la cualidad de líder se diluye en la insistencia redundante, y ésta última casi siempre desemboca en el hartazgo* del líder y de los empleados.


*Hartazgo: Sensación de cansancio o aburrimiento que se produce al realizar una persona la misma actividad de manera repetitiva o excesiva.

11 vistas